Claves para evitar accidentes en el agua

Noticias de Ciencia/Salud: Domingo 13 de diciembre de 2009 Publicado en edición impresa
Para disfrutar sin riesgo de las piletas y los deportes acuáticos
Pediatras elaboraron un documento para prevenir el ahogamiento, que es la segunda causa de muerte en menores de 15 años
Fabiola Czubaj
LA NACION
El calor ya invita a zambullirse en la pileta o a preparar el kayak o la moto acuática para disfrutar del río o del mar. Por eso es muy oportuno tomar algunas precauciones con los chicos y los adolescentes para evitar los accidentes.
Pero ¿cuál es el mejor chaleco salvavidas? ¿Hay que usar casco para andar en moto de agua? ¿Sirve la matronatación para aprender a nadar? ¿Cuándo se considera segura una pileta? ¿Conviene zambullirse en un espejo de agua? ¿Cuándo es seguro llevar un bebe a bordo?
Las respuestas, elaboradas por un grupo de pediatras especializados en prevención de accidentes, ayudan a evitar el ahogamiento, la segunda causa de muerte en los menores de 15 años. "La «noción del peligro», que es un conjunto de percepciones y aprendizajes que resguardan la integridad física, se adquiere a alrededor de los 4 años", precisan los autores del Consenso Nacional de Prevención del Ahogamiento de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Esa es la mejor edad para empezar con las clases de natación, que suelen ser más efectivas cuando están a cargo de un profesor y no de un familiar. El contacto previo con el agua, como ocurre con la matronatación, "sirve para que el chico tome confianza con el agua y que aprenda a disfrutar y a respetar el agua, pero no para que aprenda a nadar ni a mantenerse a flote; además, puede generar en los padres una falsa sensación de seguridad. Con la primera bocanada de agua que traga un chico, ya no puede gritar ni pedir ayuda", explicó el doctor Carlos Nasta, presidente de la Subcomisión de Prevención de Accidentes de la SAP y redactor del documento.
Junto con él, 38 pediatras revisaron todas las normas nacionales e internacionales para prevenir los factores de riesgo asociados con las actividades en el agua de chicos y de adolescentes. El trabajo reveló una gran desorganización de esas normas. "Existe una gran desinformación y una gran dispersión de la información, que también es ambigua, contradictoria o deformada. Esto es apenas un puntapié fundacional a un documento serio y ordenado."
El chaleco, incluido para los menores de 4 años, se debe comprar según el peso y no la edad de los chicos. Debe mantenerlos a flote, con la cabeza fuera del agua; tener una abertura en el frente, con tres broches de seguridad como mínimo y una correa no extensible, que una la parte delantera y trasera por la ingle con un broche.
Los expertos desaconsejan el uso de brazaletes inflables, colchonetas, cámaras de automóvil o los salvavidas anulares clásicos de las embarcaciones porque "no ofrecen ninguna garantía", ni siquiera en una pileta segura.
En los arroyos, los ríos, las lagunas o el mar, la turbidez, los pozos de agua y la contracorriente actúan como "trampas" para los chicos, ya que facilitan el desplazamiento del cuerpo al sumergirse e impiden reconocer rápidamente signos de agotamiento. Para ingresar en un espejo de aguas oscuras, recién a partir de los 8 o 10 años, un chico debe hacerlo caminado lentamente y de la mano de un adulto. La primera inmersión es conveniente hacerla con zapatillas livianas para evitar lesiones.

Edades adecuadas para navegar
El consenso recomienda no llevar a pequeños de hasta 2 años a bordo de embarcaciones de remo (kayaks, canoas, piraguas o botes), con motor fuera de borda (gomones, motos de agua o lanchas pescadoras) o con velas. A partir de los 2 años, pueden hacerlo, pero con chaleco y junto con un adulto que sepa nadar.
El uso del optimist está permitido a partir de los 8 años, con vigilancia; el kayak y la piragua, desde los 10 años con curso de entrenamiento y chaleco; las motos de agua, a partir de los 16 años, a baja velocidad y con el chaleco puesto. "El uso del casco es polémico -se lee en el documento, que se puede conseguir en la SAP-. Sus ventajas ante un vuelco en el agua son obvias. Su desventaja sería la sofocación por la correa de seguridad y el ahogamiento al llenarse de agua."
Siempre, los expertos recomiendan que el responsable de supervisar las actividades en el agua no se distraiga, tenga visión directa de los chicos y conozca las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), que evitan la muerte inminente.

CHICOS ROCIADOS CON PESTICIDAS TRABAJAN COMO BANDERAS HUMANAS.

Quien sabe que se comete un crimen y no lo denuncia es un cómplice

José Martí

El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida.

'A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza'.
Gentileza de Arturo Avellaneda arturavellaneda@ msn.com


LOS NIÑOS FUMIGADOS DE LA SOJA

Argentina / Norte de la provincia de Santa Fe

Diario La Capital

Las Petacas, Santa Fe, 29 septiembre 2006

El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años.
Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar.
Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.
'Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama 'esquinero'.
Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el 'mosquito', desde el punto del medio de la máquina y pararse allí', dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.
El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida.
Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar..
Los rocían con 'Randap' y a veces '2-4 D' (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos.
Tienen un olor fuertísimo.

'A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara', describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino.
No hay protección de ningún tipo.
Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que 'va más lerdo', dice uno de los chicos.
'Con el 'mosquito' hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor', agregan los entrevistados.
Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: 'Que tengamos cáncer', ejemplifica. 'Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.
A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza', dicen las voces de los pibes envenenados.
-Nos buscan dos productores.
Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital.
Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día.
No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados.
A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso', remarcan los niños.
El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. 'No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo', dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.
La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos.
No hubo avances.
Los pibes siguen de banderas.
Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.
Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina

sábado, 20 de febrero de 2010

Adicciones en la escuela

Noticias de Cultura:
Miércoles 10 de febrero de 2010 | Publicado en edición impresa La Nación

SALTA.- Las adicciones al juego, al alcohol, a las drogas y al tabaco, sumadas a las atracciones de Internet y de la TV exigen una respuesta de la escuela, se advirtió ayer en el 47° Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec). El organismo, que depende de la Iglesia y reúne hasta el viernes en un congreso a 2000 docentes y directivos de colegios de todo el país, hizo suyo el documento de la Pastoral de Adicciones del Episcopado, anticipó a LA NACION la vicepresidenta, Angela Varela.
Al exponer lineamientos para la prevención de las adicciones desde la educación, el padre Fernando Cervera destacó que muchas conductas surgen para cubrir algún vacío interior y "es allí adonde hay que dirigir la labor pedagógica".
Hoy inaugurarán oficialmente la reunión el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y el arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión de Educación del Episcopado, monseñor Héctor Aguer.

No estudian ni trabajan 900.000 chicos

Casaretto y Aguer formularon un severo diagnóstico por la deserción; el Gobierno comparte la preocupación, pero rebatió las cifras
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Jueves 11 de febrero de 2010 | Publicado en edición impresa
Carlos Pastrana
Para LA NACION
SALTA.- La Iglesia afirmó que el país debe "ocuparse de los 900.000 jóvenes de todo el país que no estudian ni trabajan", al advertir sobre la crisis educativa que afecta principalmente a la escuela secundaria.
La cifra es el 17% de los 5,2 millones de chicos de 13 a 19 años que están hoy fuera de la escuela y fue dada a conocer por el obispo de San Isidro y presidente de la Comisión de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, en el 47° Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), ante más de 1500 docentes y directivos de todo el país.
En diálogo con LA NACION, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, que participó de la inauguración del encuentro, negó que lleguen a 900.000 los chicos que están fuera del secundario -donde hoy estudian 3,7 millones de alumnos-, aunque aclaró que compartía la preocupación y el diagnóstico de la Iglesia.
"Nos hallamos ante una profunda emergencia educativa, que en caso de no revertirse con inteligencia y celeridad gravitará negativamente en el porvenir de las jóvenes generaciones", advirtió, en tanto, el arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión de Educación Católica del Episcopado, monseñor Héctor Aguer.
Casaretto reclamó acciones urgentes a todos los sectores de la sociedad, incluida la propia Iglesia, y dijo que la educación es una herramienta vital para lograr la inclusión social y "debe ser una cuestión de Estado en el que primen el diálogo y los consensos".
Al fijar como horizonte la meta de un Bicentenario en justicia y solidaridad, incluyó en su exhortación a los gremios, que "defienden sus legítimos derechos, pero están afectando la formación de los más pobres y consecuentemente fomentan la exclusión", en relación con los efectos que producen los paros docentes.
Casaretto pidió que el secundario garantice una salida laboral y favorezca la relación con los empresarios, además de facilitar la reinserción de los alumnos que dejaron el sistema.
Epopeya educativa
El padre Alberto Bustamante, presidente del Consudec, advirtió, además, que en el conurbano bonaerense hay unos 800.000 chicos, de 8 a 17 años, que no van a la escuela, por lo que convocó a una "epopeya educativa". La cifra fue desestimada por las autoridades educativas bonaerenses.
El arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, sostuvo que se debe tender a una libertad responsable y con solidaridad sostenida, y monseñor Aguer señaló la necesidad de una política educativa eclesial que supere "el relativo aislamiento de las universidades". Se pronunció por la libertad de la enseñanza y advirtió sobre proyectos oficiales que "hacen temer una posible tentación autoritaria" con mucha concentración unitaria e injerencia en los institutos de formación docente.
Aguer afirmó que muchos documentos oficiales sobre la organización de la nueva escuela secundaria y, particularmente, de la educación cívica ponen el acento en los derechos y no en el correlato de la responsabilidad de los deberes ciudadanos, además de criticar los planes de educación sexual, que no atienden la realidad integral de la persona humana.
Sileoni dijo que el abandono escolar es un problema en todo el mundo (ver aparte) y reseñó varias acciones cumplidas, como haber llevado la inversión educativa en todo el país al 6% del PBI y establecer la obligatoriedad del secundario. Expresó que coincide con la Iglesia en varios temas, como la importancia del rol de la familia en la educación, aunque aclaró que el Estado debe "atender como cuestiones básicas los problemas del embarazo temprano, las enfermedades de transmisión sexual y el abuso infantil".
En su discurso, el gobernador Juan Manuel Urtubey se pronunció por una educación en libertad, tomando en cuenta todas las dimensiones de la persona humana.
ADOLESCENTES 5.200.000
chicos de 13 a 19 años
• Es el número de personas comprendidas en esa franja de edad, según estimaciones oficiales.
900.000
no estudian ni trabajan
• El presidente de la Comisión de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, se basó en estadísticas de la Cepal y la OEI.
550.000
fuera de la escuela
• Es la cantidad de chicos que no están escolarizados en el secundario, según las estadísticas del ministro de Educación, Alberto Sileoni.
1.300.000
en las puertas del fracaso
• Este cálculo comprende a los chicos de 13 a 17 años que no van a la escuela y a los que van pero están rezagados (concurren a cursos inferiores a los que les corresponden por la edad).
Abandono silencioso de las aulas
Mariano De Vedia
LA NACION
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Jueves 11 de febrero de 2010 | Publicado en
Casi un millón de adolescentes están de vacaciones y lo seguirán estando cuando comiencen las clases, dentro de veinte días. No estudian ni trabajan, nadie les toma lista ni los controla y tal vez no sepan que integran el triste lote de jóvenes que tienen hipotecado su futuro.
Se trata de una estadística silenciosa y anónima, que cobra vida por el nuevo cortocircuito registrado entre la Iglesia y el Gobierno, en torno de la cantidad de personas rezagadas y consumidas por la crisis social.
Como ocurrió hace un año, con el debate sobre la pobreza, los obispos alertaron sobre una realidad extendida, a la que los gobiernos -nacional y provinciales- suelen prestarle poca atención.
Ante el inminente comienzo de clases, las principales energías de las autoridades están volcadas a alcanzar acuerdos salariales con los gremios docentes, que permitan iniciar el ciclo lectivo con normalidad. No se conocen aún estrategias efectivas para atender el problema de la exclusión en el secundario, que mucho tiene que ver con el mapa social: en los sectores medios y alto, la deserción escolar es del 6%, mientras que en las escalas más pobres, abandona el 30% de los alumnos.
Los datos del barómetro
Si bien la Iglesia se basó esta vez en datos surgidos de estudios de la Cepal y de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), el informe del Barómetro de la Deuda Social que desde hace tres años viene presentando la Universidad Católica Argentina arroja datos complementarios.
Señala, por ejemplo, que el 35% de los adolescentes de 13 a 17 años están en situación de déficit educativo: no asisten al colegio o están rezagados y cursan años inferiores a los que corresponden por su edad. Son 1.300.000 chicos (sobre un total de 3.700.000 de chicos en esa franja de edad) y el valor de la estadística es que advierte sobre los potenciales candidatos a la deserción, ya que la repitencia, como se sabe, es el antecedente inmediato de la deserción.
El déficit educativo (un indicador formado por los que no asisten a la escuela y los que repiten) es devastador en los últimos tramos del secundario. Entre séptimo grado y segundo año, asciende al 20% en las escuelas del país. Pero entre tercero y quinto es del 41%, formando una población de 950.000 adolescentes con una alta propensión a no terminar el colegio. Esos promedios esconden realidades más lacerantes, ya que el índice trepa al 65% en el quinto formado por el 25% de las familias más pobres.
Según advierte Ianina Tuñón, directora del último estudio del Barómetro de la Deuda Social, la continuidad de los informes permite constatar la tendencia en el universo estudiado. Y, así, advierte que en los últimos tres años "no se perciben cambios" que permitan vislumbrar mejoras en el área educativa.
Si bien el propio Sileoni y varios especialistas admiten que el problema de la deserción escolar es serio, es poco lo que se ha avanzado. No hay en las escuelas personal encargado específicamente de advertir en forma temprana, cuando comienzan a reiterarse las inasistencias, los casos de alumnos con riesgo de abandonar la escuela. Y más allá del dato estadístico de la deserción, lo preocupante es que la mayoría de los que abandonan se alejan en forma silenciosa, empujados por una sucesión de fracasos que le impiden encontrarle sentido a su futuro.

Se hacen pis en la cama un millón de chicos


Dado que ningún tratamiento disponible para la enuresis nocturna es 100% efectivo, las recaídas durante la remisión de ese síntoma son normales.

"No son nada graves. Lo más importante es estudiar el motivo y tratar de resolverlo", aseguró a LA NACION la psicóloga Edith Vega, coordinadora de dos estudios sobre enuresis publicados en la revista Archivos Argentinos de Pediatría , de la SAP y coordinadora de actividades docentes de la Fundación Aiglé, una ONG que se dedica a la formación profesional ( www.aigle.org.ar ).

Allí, los investigadores demostraron la efectividad de un programa desarrollado hace tres décadas para entrenar a psicólogos y psiquiatras argentinos y extranjeros en el tratamiento de la micción nocturna involuntaria. El programa Enucip, con el que ya se atendieron mil chicos en el país y se aplicó por primera vez en la ex Casa Cuna, es grupal y dura entre 3 y 5 meses. Los chicos asisten una vez por semana y los padres, una vez por mes.

"Que sea en grupo les ayuda a los chicos a darse cuenta de que no son los únicos que se hacen pis en la cama, lo que generalmente viven con mucha vergüenza y frustración; además, eso permite trabajar la motivación", agregó Vega.

En dos pasos
Según la licenciada Patricia Pagés, que comenzó a aplicarlo en Salta hace 27 años, consta de dos pasos y en ninguna se utilizan fármacos. Todos los chicos llegan después de haber consultado al pediatra.

"Se les hace una evaluación inicial para conocer si reúnen los requisitos necesarios, o sea, mojar la cama por lo menos 2 o 3 noches por semana; que los chicos (no los padres) quieran resolver el problema; por eso, el programa se aplica recién entre los 6 o 7 años de edad, y que la enuresis no esté asociada con otra disfunción", explicó.

Los chicos reciben una planilla, que deben completar en casa con la frecuencia con que se hacen pis a la noche. El 11%, según dijo Vega, resuelve el problema al mes. Si no, se pasa al tratamiento de alarma, que consiste en el uso de un reloj, que se prende en la ropa interior y activa una alarma cuando la vejiga está llena y comienza la micción.

"El chico aprende a asociar ese sonido con el momento en que se tiene que despertar", señaló Pagés.

La hipótesis con que se trabaja en el programa es que existe algún problema asociado con el aprendizaje de la sensación corporal de querer hacer pis a la noche. En esta fase del programa, los chicos tienen que registrar en una planilla cuándo suena la alarma y cuándo no.

"Según el estudio sobre chicos enuréticos realizado en la Universidad de Tokio, su nivel de sueño es de difícil acceso a la conciencia. En los casos más graves, los investigadores observaron que el impulso para despertar que llegaba de la vejiga al cerebro no alcanzaba la corteza cerebral, lo que hace que no se produzca ni el despertar ni la inhibición de la micción", comentó Vega.

Los dos estudios publicados en la revista de la SAP demostraron que el 83% puede resolver el problema con sólo completar una planilla, como también lo recomienda durante tres noches el doctor Eduardo Ruiz en el Hospital Italiano, o con usar durante unos meses un reloj alarma. En el 17% restante de los casos, lo aconsejable es indagar clínicamente la existencia de algún otro problema.

Pero 3 de cada 10 de los que se recuperan, sufren una recaída y vuelven a usar el reloj durante 15 o 20 días. De ese grupo, el 10% recae. "Pero nunca al nivel inicial, sino con menos frecuencia. Esto nos demuestra que hay que respetar el ritmo de cada chico para resolver el problema", finalizó la experta.

Fabiola Czubaj

Adolescentes sin futuro

Noticias de Opinión:
Martes 16 de febrero de 2010 | Publicado en edición impresa La Nación
El drama de la deserción escolar está alcanzando en la Argentina niveles verdaderamente dramáticos. Según el obispo de San Isidro y presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal, monseñor Jorge Casaretto, hay actualmente en el país 900.000 adolescentes que no estudian ni trabajan. Ello significa que el 17 por ciento de los chicos y jóvenes que hoy tienen entre 13 y 19 años no están recibiendo en este momento los elementos mínimos necesarios para afrontar las exigencias que razonablemente habrá de plantearles la vida en un tiempo cercano. Dicho de otro modo, centenares de miles de jóvenes argentinos están hoy -probablemente sin advertirlo- hipotecando su futuro personal.
El inquietante anuncio fue formulado por el obispo en Salta durante el 47° Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), frente a una audiencia que incluía más de 1500 docentes y dirigentes del sistema escolar público y privado.
Las autoridades del Consudec, por su parte, advirtieron que en el conurbano bonaerense 800.000 niños y adolescentes de entre 8 y 17 años no concurren habitualmente a la escuela ni reciben ninguna clase de instrucción. Ante esa realidad, la institución considera que es imprescindible convocar a toda la sociedad a emprender una auténtica "epopeya educativa".
Las advertencias formuladas revisten una gravedad inocultable. El Gobierno y la sociedad en su conjunto deben movilizarse sin demora para tratar de hacer frente a una realidad que amenaza con agravar en la Argentina el drama de la exclusión social hasta llevarlo a límites que escapen a todo control. Por provenir de fuentes de probada e incuestionable confiabilidad, como son las que invoca habitualmente la Iglesia, el llamado de monseñor Casaretto y de los demás informantes reunidos en el Curso de Rectores de Consudec debe ser recibido como un diagnóstico que ensombrece hasta lo intolerable el futuro de la Nación.
Una vez más, fuentes oficiales -como era de prever- pretendieron restarle gravedad al anuncio e hicieron circular cifras algo menores en lo que concierne a los efectos de la deserción escolar. El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, estimó que el número de niños y adolescentes que están fuera del sistema educativo no es de 900.000, sino de 550.000. Más allá de esa discrepancia numérica, que no niega ni desconoce la gravedad del problema, sino que apenas procura disimularlo cuantitativamente, corresponde preguntarse si el sistema educativo cuenta hoy con los elementos técnicos adecuados para prevenir a tiempo los casos de aquellos alumnos que están en riesgo de abandonar la escuela, sea por sus reiteradas inasistencias, sea por los problemas con que notoriamente tropiezan en su relación con el medio escolar.
En la actualidad, el sistema carece de esos elementos o existen factores que conspiran contra su correcta instrumentación. Eso, sin desconocer, por supuesto, que las causas últimas del problema deben buscarse en los datos de un contexto social cada vez más decadente y desfavorable para los sectores castigados por la exclusión.
Las advertencias formuladas en Salta se basan en fuentes de incuestionable seriedad, pues se han utilizado datos e informaciones provenientes de la Cepal y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), así como indicadores del Barómetro de la Deuda Social, que seriamente, desde hace varios años, presenta la Universidad Católica Argentina en relación con la evolución de los aspectos más significativos de nuestra realidad social y cultural.
En el año en que los argentinos nos disponemos a celebrar el Bicentenario, duele comprobar que la educación -uno de los soportes fundamentales del admirable desarrollo alcanzado por el país en 1910- esté hoy marcada por una declinación difícil de revertir. LA NACION debe concentrar todos sus esfuerzos en una revitalización del sistema escolar y de las condiciones sociales y estratégicas que posibiliten el retorno a las aulas de quienes, forzados por circunstancias que, sin duda, los sobrepasan y atrapados por la marginación y el desaliento, han dejado de luchar por su propio futuro y por su propia capacidad de crecimiento espiritual y cultural.

jueves, 18 de febrero de 2010

Permiten pasar de año con 3 materias previas

Habrá más exigencias para esos alumnos
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Jueves 18 de febrero de 2010 | Publicado en edición impresa
CORDOBA (De nuestro corresponsal).- "Apostamos a la inclusión, a garantizar que el alumno inicie y egrese de la escuela", expresó la secretaria de Educación provincial, Delia Provinciali, al justificar la decisión de las autoridades educativas de permitir a los alumnos secundarios pasar a un curso superior con tres materias previas en lugar de dos, como fue históricamente.
La funcionaria explicó que se trata de una opción que tendrán ahora los alumnos que adeuden hasta tres materias de pasar de año, pero con ciertas exigencias. Deberán presentarse a rendir por lo menos una de esas tres materias en el turno de exámenes de febrero-marzo, aunque no la aprueben. Luego, tendrán el compromiso de ajustarse a un plan de trabajo con la materia que elijan, entre las tres previas, para desarrollarlo a lo largo del año con el profesor de esa asignatura.
Provinciali añadió que los alumnos tendrán la obligación de presentar dos trabajos prácticos en cada trimestre y, de ser aprobados, accederán al coloquio de fin de año para saldar definitivamente la materia. De no lograrlo, estarán obligados a rendir toda la materia ante un tribunal en el turno febrero-marzo del año siguiente.
Si bien Provinciali no precisó cuál será la cantidad de estudiantes que a partir de este año pasarán de curso con tres previas, fuentes de la cartera educativa indicaron que al finalizar el ciclo pasado había más de 42.000 chicos en esa situación. La cifra final dependerá del resultado de los exámenes que rendirán en los próximos días.
La funcionaria negó que esta medida tenga por finalidad disimular las falencias del sistema educativo. Aclaró que con esa resolución "se le brinda una oportunidad al alumno para que avance en sus estudios, pero con mayor exigencia". Insistió en el objetivo final de luchar contra la deserción porque manifestó que al respecto "existen datos preocupantes".

Comentarios con los que acuerdo:

 Coincido totalmente con las notas anteriores,esto es PROGRESS,es un invento demagogico en el cual lo unico que interesa es quedar bien con el mal alumno y de esa forma se nivela para abajo,el que estudia se desmoraliza al ver que su esfuerzo no hacia falta ya que su compañero picaro es recompensado por no haber estudiado,El mundo al reves,lo mismo para todo, no importa que sea malo,se arregla con un subsidio estatal y listo ,Que Dios nos salve de estos futuros profecionales !!!.-

• Otra aberración más. Al paso que vamos lo mejor que pueden hacer es cerrar todas las escuelas y listo, total para lo que les enseñan y exigen.
• Coincido totalmente con el cometnario anterior. Además...con que aumentar la exigencia? Jajajaja...si este tipo de alumnos quiere obtener el título sin ningún tipo de esfuerzo... y todo servido, saldrán analfabetos funcionales que no serán capaces ni de llenar un formulario o entender una resolución para por ej.: pedir una beca (comprensión de textos: CERO)
• Por lo visto, quien financia la educación pretende bajar los niveles de la misma, sea el BID u otras organizaciones, pero la culpa siempre es nuestra, por permitir que esas cosas pasen...
• ¿quien le va a pagar a los profesores por el trabajo extra que van a realizar???? Es una propuesta RIDICULA, en lugar de elevar el nivel de la educacion la estan denigrando

La tómbola de la salud

Nora Bär
LA NACION
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Jueves 18 de febrero de 2010 | Publicado en edición impresa
Ya lo decía Plutarco hace más de veinte siglos: "El desequilibrio entre ricos y pobres es la enfermedad más antigua y fatal de las repúblicas".
Basta una recorrida después de medianoche por las calles de Buenos Aires para que las figuras fantasmales de los personajes de la noche -hombres de ojos vacíos, jóvenes enjutos que duermen a la intemperie y chicos descalzos que, en la oscuridad, cuando deberían estar cobijados y durmiendo, extienden la mano a los automovilistas- ilustren la dolorosa vigencia de esta realidad. Pero un nuevo estudio británico dirigido por sir Michael Marmot demuestra que, en el campo de la salud, la sabiduría del escritor e historiador griego puede aplicarse literalmente: según el destacado sanitarista, las desigualdades sociales son peores para la salud pública que la falta de infraestructura médica.
Marmot es bien conocido por sus trabajos que analizan cómo la inequidad social se traduce en la salud, la calidad y la expectativa de vida. En los años 80, mostró que los funcionarios públicos de su país tenían mayor riesgo de infarto a medida que su tarea se deslizaba hacia escalones más bajos de la jerarquía laboral. "Esto no quiere decir que todo se resuelva con el dinero -escribió hace un tiempo, en una nota para New Scientist- . [...] La salud de la población puede no mejorar a menos que los ingresos se utilicen y distribuyan sabiamente para promover la igualdad en los determinantes de la salud: educación, empleo, satisfacción de las necesidades básicas e igualdad de género."
En su nuevo estudio, utiliza datos del censo para mostrar que, incluso si uno excluye al 5% que se encuentra al tope y al final de la escala social, los más ricos entre los que quedan tienen una expectativa de vida 6 años mayor que los más pobres, y estarán libres de discapacidad durante 13 años más.
Peor aún: el sino de esta inequidad quedaría sellado desde muy temprano. Otro trabajo en 17.200 bebes controlados desde que nacieron, en la misma semana de abril de 1970, mostró que los que tenían bajo cociente intelectual a los 22 meses, pero habían nacido en familias más ricas y mejor educadas, alcanzaban a los seis años a los que habían comenzado su vida con un cociente intelectual más alto, pero cuyos padres eran más pobres o menos educados. A los diez, los chicos del grupo socioeconómico más bajo iba quedando cada vez más atrás en los tests de inteligencia...
¡Qué tómbola maldita la de la desigualdad social! Pero queda un consuelo: si el impacto del medio ambiente social es más importante que el de la naturaleza, sólo hay que ponerse manos a la obra.
nbar@lanacion.com.ar

Comentarios con los que acuerdo:

• Hay una conferencia interesante del Dr. Abel Albino, está en 3 videos fáciles de buscar en youtube, poniendo el nombre del doctor. Hay propuestas y soluciones, hay gente que trabaja para que la salud y el futuro de nuestros niños deje de ser un juego. Pero para ellos no hay presupuesto, no votan.
• Pienso que una escuela pública desde los cuatros años a los dieciseis,de doble escolaridad hasta las seis de la tarde, con almuerzo y merienda incluida, cambiaria radicalmente las cosas en el término de una generación.Tanto dinero en subsidios y demás que se escurre y no se ven resultados.Este sistema permitiría trabajar tranquilos a los padres , tendria a los niños adolescentes ocupados y seria de real ayuda, y no iría a parar a bolsillos de punteros.
• En este país, respecto a la salud no solamente hay desigualdad por falta de recursos; y ignorancia médica. Llevo 23 años de médico, y viví en carne propia la inoperancia de los médicos jóvenes que salen con una pésima formación tanto de universidades nacionales como privadas; y las empresas de salud se aprovechan de esta situación. Cuanto menos saben los profesionales menos pueden exigir respecto a salarios e insumos a utilizar; profesionales malos y baratos, negocio redondo para el mercado. Aclaro que a pesar de ser médico pago $800 al mes por Swiss medical. Cuando tuve que hacer uso de verdad de los servicios de salud, comprobé la inoperancia increible y la soberbia típica de los ignorantes que trabajan para esta empresa, así como para muchas otras en donde lo que prima es la manpostería. Total, médicos que con experiencia no somos una gran población; la gran población se deslumbra con una buena manpostería y linda comida.

sábado, 13 de febrero de 2010

Adicciones en la escuela

Noticias de Cultura
Miércoles 10 de febrero de 2010 | Publicado en edición impresa


Encuentro en Salta
SALTA.- Las adicciones al juego, al alcohol, a las drogas y al tabaco, sumadas a las atracciones de Internet y de la TV exigen una respuesta de la escuela, se advirtió ayer en el 47° Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec). El organismo, que depende de la Iglesia y reúne hasta el viernes en un congreso a 2000 docentes y directivos de colegios de todo el país, hizo suyo el documento de la Pastoral de Adicciones del Episcopado, anticipó a LA NACION la vicepresidenta, Angela Varela.
Al exponer lineamientos para la prevención de las adicciones desde la educación, el padre Fernando Cervera destacó que muchas conductas surgen para cubrir algún vacío interior y "es allí adonde hay que dirigir la labor pedagógica".
Hoy inaugurarán oficialmente la reunión el ministro de Educación, Alberto Sileoni, y el arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión de Educación del Episcopado, monseñor Héctor Aguer.

Trastornos de conducta y rendimiento cognitivo a los 5 años de edad en niños pretérmino

02 NOV 09 | Estudio EPIPAGE
Los autores estudiaron los trastornos de conducta a los 5 años de edad de una cohorte basada en una gran población de niños prematuros (< 33 semanas de edad gestacional) nacidos en 1997 y sin complicaciones mayores.

Dres. Malika Delobel-Ayoub, Catherine Arnaud, Mélanie White-Koning, Charlotte Casper, Véronique Pier
Pediatrics 2009; 123; 1485-1492

Los avances en el cuidado perinatal han permitido un incremento en las tasas de supervivencia de niños prematuros, pero también han aumentado el riesgo de secuelas a largo plazo, como pobre desarrollo neurológico y alteraciones conductuales o emocionales.

Los niños muy prematuros presentan riesgo de déficit de atención/hiperactividad, disturbios emocionales y pobre competencia social, aunque los resultados para estos desórdenes son poco consistentes. Un deterioro cognitivo y pobres logros educacionales han sido reportados consistentemente en estos niños, y se halló asociación entre trastornos de conducta y bajo rendimiento intelectual cualquiera sea la edad al momento de la evaluación.
El desarrollo cognitivo debe ser tenido en cuenta cuando se estudian los desórdenes de conducta en niños muy prematuros. Asociaciones entre trastornos conductuales y factores ambientales, como características sociales familiares, actitudes de los padres y condiciones crónicas del niño, han sido también reportadas, pero sin considerar el desarrollo cognitivo.

Los autores estudiaron los trastornos de conducta a los 5 años de edad de una cohorte basada en una gran población de niños prematuros (< 33 semanas de edad gestacional) nacidos en 1997 y sin complicaciones mayores. El objetivo fue comparar la frecuencia de los trastornos de conducta en estos niños prematuros y en niños de término y evaluar la posibilidad de que estas diferencias pudieran ser explicadas por diferencias en el nivel cognitivo y en la situación médica o social del niño. Los autores hipotetizaron que las diferencias entre grupos y la asociación de factores ambientales con trastornos de conducta persistirían luego de controlar el rendimiento cognitivo.
Métodos
Participantes
El EPIPAGE (Etude Epidémiologique sur les Petits Ages Gestationnels) es un estudio de cohorte con seguimiento de niños desde el nacimiento hasta los 5 años de edad. Incluyó a todos los recién nacidos con < 33 semanas de edad gestacional (EG) y a un grupo control de niños nacidos de 39 a 40 semanas de EG en 1997 en 9 regiones francesas. Se ofreció el seguimiento al momento del alta hospitalaria para todos los lactantes, excepto en 2 regiones donde se sugirió aleatoriamente para sólo 1 de 2 de estos neonatos prematuros.
El seguimiento fue aceptado por los padres de 2276 (96%) de 2382 niños pretérmino y 557 (84%) de 666 niños de término, y consistió en cuestionarios anuales para ser completados por los mismos. A los 5 años de edad, a todos los niños se les realizó exámenes médicos y psicológicos. Los padres también completaron un cuestionario incluyendo una evaluación sobre el comportamiento del niño. Entre el alta hospitalaria y los 5 años de edad, fallecieron 25 prematuros y 2 niños de término. El cuestionario fue completado por los padres de 1690 (75%) prematuros y 391 (70%) niños de término. Se excluyeron los nacimientos múltiples (512 prematuros y 6 de término) por las posibles diferencias en la evaluación parental de estos niños, aquellos con deterioro sensitivo severo (ceguera o sordera) o con importante déficit neuromotor (63 prematuros y 3 de término). Además, 13 prematuros y 7 niños de término fueron excluidos porque tener ≥ 6 años de edad al momento de la evaluación. La muestra final consistió en 1102 niños prematuros (< 33 semanas de EG) y 375 de término.
Instrumentos y medidas
La edad gestacional se expresó en semanas completas de amenorrea. Durante el período neonatal, se realizó ecografía cerebral en el 98% de los niños prematuros que se clasificó como: (1) lesiones mayores: leucomalacia periventricular o hemorragia del parénquima periventricular; (2) lesiones moderadas: hemorragia intraventricular con dilatación ventricular, o dilatación ventricular aislada, o ecodensidad perdurable > 14 días; (3) lesiones menores: hemorragia intraventricular sin dilatación ventricular, hemorragia de la capa de matriz germinal; y (4) ninguna anormalidad.
En la evaluación se consideró el tabaquismo materno durante el embarazo. Las características familiares se analizaron a los 5 años de edad; se determinó la clase social familiar según el nivel más alto de ocupación de los padres o de la madre si vivía sola.
Una versión francesa del “Cuestionario sobre Fortalezas y Debilidades” (CFD) fue completado por madres (72%), ambos padres (22%), padre solamente (4%) u otro cuidador (2%). El CFD se diseñó para niños de 4 a 16 años de edad. Contiene 4 escalas que evalúan síntomas psiquiátricos (hiperactividad/inatención, conducta, problemas emocionales y de pares) y una escala que refleja conductas prosociales. Los puntajes para las escalas de los 4 síntomas se sumaron para proveer un score de “dificultades totales” que se extendió de 0 a 40, con scores más altos indicando una salud mental más pobre. Los puntos de corte se definieron en base al percentilo 10 de los scores observados en el grupo control (hiperactividad ≥ 7, problemas de conducta ≥ 5, síntomas emocionales ≥ 5, problemas con sus pares ≥ 4, conductas prosociales ≤ 6, y dificultades totales ≥ 16). El score de dificultades totales estuvo disponible para 1095 pretérminos < 33 semanas de EG y 371 niños de término. Los trastornos de conducta en esta cohorte habían sido también evaluados a la edad de 3 años con una versión adaptada del CFD.
El desarrollo cognitivo fue evaluado mediante la versión francesa del Kaufman Assessment Battery for Children (K-ABC) administrado por psicólogos entrenados. Se utilizó una escala de composición del proceso mental (ECPM), considerado equivalente del coeficiente intelectual (CI), para clasificar el desarrollo cognitivo en 3 categorías: > 85, entre 70 y 85, y < 70.
Los tratamientos y las hospitalizaciones de los niños desde el nacimiento fueron obtenidos de las historias clínicas. Los niños fueron examinados clínicamente para detectar patología neurológica o retraso del desarrollo. Los padres completaron 3 preguntas referentes a la salud de su hijo (excelente, buena, o pobre), su desarrollo (precoz, normal, o retrasado), y la presencia de trastornos del lenguaje.
Las madres completaron un cuestionario acerca de su bienestar físico y mental durante el mes previo: como se sentían física y mentalmente (muy bien, bastante bien, bastante mal o muy mal), si se sentían cansadas (todo el tiempo, algunas veces o nunca) y si tomaban tranquilizantes, somníferos o antidepresivos.
Resultados
Los niños prematuros < 33 semanas de EG fueron más tendientes a presentar scores altos en dificultades totales, hiperactividad, síntomas emocionales, y problemas de dominio con los pares, con una prevalencia aproximadamente del doble que el grupo control.

En este grupo de prematuros, se halló una fuerte asociación entre trastornos de conducta y desarrollo cognitivo. Las medias de la ECPM fueron significativamente menores en niños con un score alto para todas las escalas del CFD. En total, 34% de los niños con un puntaje de ECPM < 70 tuvieron un score de dificultades totales alto en comparación con el 16% de aquellos con desarrollo cognitivo normal.
En el análisis multivariado, un score ECPM < 85, la menor edad materna al nacimiento del niño, el retraso en el desarrollo evaluado por los padres, la internación desde el nacimiento, y el pobre bienestar mental materno en el mes anterior se asociaron significativamente con un score de dificultades totales alto.

Se realizó análisis multivariado para comparar el riesgo de tener un score de dificultades totales alto en las cohortes de niños pretérmino (< 33 semanas de EG) y de término. El riesgo excesivo disminuyó ligeramente luego de considerar el desarrollo cognitivo y otros factores, aunque continuaron siendo estadísticamente significativos. Cuando se consideró el tabaquismo materno durante el embarazo los resultados permanecieron sin cambios.
Las evaluaciones tanto a los 3 como a los 5 años de edad estuvieron disponibles en 977 niños pretérmino < 33 semanas de EG. De 179 con score de dificultades totales alto a los 3 años de edad, 83 (46.3%) mantenían un score alto a los 5 años de edad. De los 205 niños que tenían score alto a los 5 años de edad, 83 (41%) ya tenían un score alto a los 3 años de edad. Los niños con trastornos de conducta persistentes tendieron a presentar más frecuentemente lesiones cerebrales en la ecografía neonatal que los niños que no fueron identificados hasta los 5 años de edad (40.7% vs. 29.3%), aunque su desarrollo cognitivo no difirió significativamente.
Discusión
En este estudio, los padres de niños muy prematuros (< 33 semanas de EG) reportaron significativamente más trastornos de conducta en sus hijos de 5 años que los padres de niños de término. Los trastornos de conducta se asociaron fuertemente con un pobre rendimiento cognitivo del niño y con factores ambientales. Los niños muy prematuros continuaban con un riesgo más alto de trastornos de conducta luego de controlar estos factores.
Las fuerzas de este estudio fueron el reclutamiento basado en la edad gestacional de una gran población y la presencia de un grupo control de características similares.

Algunos padres se negaron a participar o se perdieron en el seguimiento. En ambos grupos de niños, los no respondedores fueron generalmente de bajo nivel social. Esto pudo haber llevado a una subestimación de las tasas de trastornos de conducta y de rendimiento cognitivo.
El CFD es un cuestionario bien validado diseñado para la evaluación de los trastornos de conducta en niños de la población general. Los scores CFD completados por los padres predijeron correctamente la probabilidad de que los niños independientemente sean diagnosticados como portadores de desórdenes psiquiátricos. Además, la inclusión de puntos positivos y la brevedad de su llenado lo hacen más aceptable para los padres. Una de las limitaciones posibles podría ser que la apreciación de los padres puede verse influenciada por su bienestar mental. La ausencia de diferencias significativas entre las respuestas de mujeres del grupo de prematuros y el control referentes a su bienestar físico o mental sugiere que este sesgo fue evitado.
Los autores hallaron que, en comparación con los niños de término, los niños prematuros < 33 semanas de EG tenían una prevalencia 2 veces mayor para déficit de atención/hiperactividad, problemas emocionales, y conflictos con sus pares, pero no para trastornos de conducta. Cualquiera fuera la edad de la evaluación, los estudios de niños muy prematuros o con muy bajo peso de nacimiento reportaron tasas crecientes de problemas de déficit de atención/hiperactividad, y en algunos estudios éste es el único desorden del comportamiento asociado.

Los problemas emocionales también están descriptos frecuentemente entre estos niños. Para los trastornos de conducta, los resultados son menos consistentes, y solamente algunos estudios encontraron un riesgo aumentado entre niños muy prematuros (< 33 semanas de EG) o muy bajo peso de nacimiento.
Los trastornos de conducta a los 3 años de edad y su evolución entre los 3 y 5 años de edad han sido raramente reportados. Los autores hallaron que el 41% de los niños muy prematuros que tenían un alto score de dificultades totales a los 5 años la edad ya tenían un valor alto a los 3 años de edad, y que el 46% de aquellos con un score de dificultades totales alto a los 3 años de edad lo mantenían a los 5 años. Estos resultados son consistentes con los de un estudio prospectivo que encontró una estabilidad del 50% en los trastornos de conducta entre los 3 y 5 años de edad.
Los niños prematuros (< 33 semanas de EG) o de muy bajo peso de nacimiento suelen tener coeficiente intelectual más bajo y mayor deterioro cognitivo que los niños de término. Loa autores hallaron que el pobre rendimiento cognitivo en niños prematuros estaba fuertemente relacionado con trastornos de conducta, resultado consistente con estudios previos. Por otra parte, observaron que el riesgo creciente para trastornos de conducta persistió incluso luego de controlar el desarrollo cognitivo. Pocos estudios apuntaron a determinar si las diferencias en las tasas de trastornos de conducta entre niños con muy bajo peso de nacimiento o muy prematuros y los niños de término podrían ser explicadas por el nivel cognitivo. En una cohorte de 194 niños prematuros extremos evaluados a los 5 años de edad, se halló un bajo índice de coeficiente intelectual asociado con hiperactividad y habilidades sociales pobres; se mantuvo el riesgo creciente de déficit de atención/hiperactividad al controlar la habilidad intelectual.
Conforme con los resultados de los autores, Indredavik y col. hallaron que los adolescentes con muy bajo peso al nacer presentaban un riesgo aumentado de déficit de atención/hiperactividad y trastorno de ansiedad en comparación con controles de término, incluso cuando se excluyeron los adolescentes con bajo coeficiente intelectual. Saigal y col. observaron que los padres de adolescentes con peso de nacimiento extremadamente bajo reportaron scores más altos para el desorden de déficit de atención/hiperactividad y depresión que los padres de niños de término incluso después de controlar otros factores de riesgo.
No se halló ninguna asociación entre las lesiones cerebrales en la ecografía neonatal y el score de dificultades totales a los 5 años. Algunos estudios hallaron asociación entre lesiones cerebrales y déficit neurológico y cognitivo, pero pocos se han centrado específicamente en la relación entre daño cerebral y conducta. Consistente con los resultados de los autores, en dos estudios no encontraron asociaciones entre trastornos de conducta y las anormalidades cerebrales neonatales. Sin embargo, un estudio reportó una asociación entre lesiones sugestivas de la sustancia blanca en la ecografía neonatal y desordenes psiquiátricos (especialmente déficit de atención/hiperactividad y trastornos de ansiedad) en niños con bajo peso de nacimiento a los 6 años de edad. Otros estudios han demostrado que los problemas de conducta estaban relacionados con anormalidades detectadas por resonancia magnética en adolescentes. Se reconoce actualmente que, además de la lesión de la sustancia blanca y especialmente la leucomalacia periventricular, la inmadurez es también responsable de una reducción de la sustancia gris cortical cerebral, estructuras nucleares profundas, y cuerpo calloso. Estas lesiones cerebrales que podrían estar asociadas con los trastornos de conducta no se detectan fácilmente con ecografía, siendo mejor evaluadas con resonancia magnética. Los resultados de los autores pudieron haber sido diferentes si las lesiones cerebrales se hubieran estudiado con este método.

No se halló ninguna relación significativa entre los trastornos de conducta y el grado de inmadurez, a diferencia de otros estudios.
Se observó que los trastornos de conducta estaban asociados con un retraso en el desarrollo del niño según lo descripto por los padres. Las hospitalizaciones desde el nacimiento también se relacionaron con los trastornos de conducta a los 5 años de edad, un resultado poco sorprendente porque las enfermedades infantiles y las condiciones físicas crónicas han sido identificadas como factores de riesgo significativos para los mismos en niños con muy bajo peso de nacimiento y en la población general. La menor edad materna al momento del nacimiento se asoció con un riesgo creciente para los trastornos de conducta, hallazgo reportado previamente en niños con bajo peso de nacimiento y en la población general.
A pesar de un gran número de datos faltantes, lo que requiere prudencia en la interpretación, el tabaquismo durante el embarazo se asoció con un riesgo creciente de trastornos de conducta, independientemente de otros factores de riesgo. La persistencia de esta asociación después del control de los factores sociales y del bienestar materno sugiere un efecto independiente del tabaquismo durante el embarazo. Se demostró una asociación independiente similar en niños con muy bajo peso de nacimiento.

En el grupo de niños prematuros existe una fuerte asociación entre el pobre bienestar mental materno y los trastornos de conducta en el niño. Un estudio en niños de muy bajo peso de nacimiento a los 3 años de edad encontró resultados similares: no hubo diferencias en la incidencia clínica de los síntomas de alteración psicopatológica entre madres de niños con muy bajo peso de nacimiento y aquellas con niños con peso normal, pero se halló una relación significativa entre la severidad de la depresión materna y los resultados sobre el estado mental del niño en el grupo de bajo peso de nacimiento. Un estudio en adolescentes con peso extremo de nacimiento encontró que el estado de ánimo materno estaba asociado significativamente con trastornos de conducta, incluso después de controlar el sexo, cociente de desarrollo, y factores socioeconómicos.
Estos resultados subrayan los orígenes multifactoriales de los trastornos de conducta y tienen varias implicaciones para la práctica clínica. Para disminuir la incidencia de tales problemas, los clínicos deberían centrar su atención en el bienestar materno y en su manejo desde la internación del neonato.
El disturbio en la interacción padres-hijo durante el período neonatal, que no se evaluó en este estudio, podría haber puesto a estos niños muy prematuros en un riesgo más alto para trastornos de conducta. Programas de cuidado del desarrollo han sido considerados favorables para mejorar la interacción madre-hijo y el funcionamiento conductual. Tales programas no estaban disponibles en Francia en 1997, pero actualmente están siendo cada vez más utilizados y pueden ayudar a mejorar los resultados en el comportamiento de niños muy prematuros.
Conclusiones
La detección temprana de los trastornos de conducta en niños muy prematuros debería ser encarada tan pronto como sea posible para poder tratar estas dificultades de la manera más apropiada, especialmente por haberse demostrado que los adolescentes con antecedentes de prematurez o muy bajo peso de nacimiento presentan un riesgo aumentado de déficit de atención/hiperactividad, depresión, y trastornos de ansiedad. Los autores hallaron que incluso los niños con menor inmadurez tenían un riesgo aumentado de trastornos de conducta. Por otra parte, aunque estos problemas se relacionaron fuertemente con un deterioro cognitivo, en los niños muy prematuros persistieron incluso luego de controlar el desarrollo intelectual. Estos resultados deben incentivar la investigación temprana de estos problemas de conducta en niños muy prematuros, incluyendo a los de mayor edad gestacional y aquellos con un desarrollo cognitivo normal.
Comentario: En los niños con antecedentes de prematurez, la presencia de lesiones cerebrales en el periodo neonatal y las condiciones físicas crónicas subyacentes pueden alterar significativamente el desarrollo cognitivo y favorecer la aparición de trastornos de conducta. Sin embargo, es importante considerar que los problemas de conducta que pueden presentar estos niños a edades tempranas pueden estar asociados también con factores familiares y ambientales que pueden influir negativamente en el niño. Entre los profesionales de la salud debe fomentarse la detección temprana de estos trastornos para su tratamiento adecuado, y para mejorar la relación padres-hijo como base para una mejor evolución clínica.
♦ Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol

El 50% de los lesionados por pirotecnia son chicos

Prevención
Advertencia de especialistas
Sin la supervisión de los adultos, el riesgo aumenta diez veces
Noticias de Ciencia/Salud:
Martes 22 de diciembre de 2009 Publicado en edición impresa
Fabiola Czubaj
LA NACION
En estos días en los que los padres, tíos y abuelos están reabasteciendo el arsenal de pirotecnia con el que los chicos -y también los adultos- buscarán entretenerse minutos después de las 12, sería buena idea tener en cuenta algunas recomendaciones para evitar problemas en estas fiestas.
Sólo por quemaduras, el 45% de los lesionados son chicos, según datos de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano y Reconstructiva del Miembro Superior (AACM). Y del total de pacientes atendidos en las guardias en Nochebuena y fin de año, la mitad son chicos y adolescentes.
"Las quemaduras y lesiones en las manos de los chicos de entre 1 y 5 años muestran que existe una gran falta de control de los adultos, que deben tomar conciencia de que los cohetes son un arma que no pueden dejar en manos de sus hijos", señaló el doctor Fernando Menvielle, miembro de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano y Reconstructiva del Miembro Superior. Y cuando los adultos no los supervisan, el riesgo de lesiones en los chicos se multiplica diez veces.
Los registros hospitalarios indican que las heridas más frecuentes afectan las manos y los dedos (30%), incluidas las amputaciones; los ojos (28%), tanto con la pirotecnia como al descorchar botellas, y la cabeza y la cara (15%), sin importar el nivel socioeconómico. Pero el uso irresponsable de petardos, bombas de estruendo, morteros y otros artículos puede también provocar graves problemas auditivos, que van desde el oído tapado o un zumbido constante hasta sensación de confusión, mareos, inestabilidad o sangrado del oído.
"Es lo que llamamos un trauma acústico agudo, y se produce por el ruido que provoca la deflagración de la pirotecnia -precisó la doctora Marta Ledesma, otorrinolaringóloga del hospital Rivadavia y de la Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos (MAH)-. En general, se habla poco sobre el trauma que la pirotecnia puede ocasionar en la audición y la mayoría de la gente lo desconoce."
Según la MAH, toda explosión superior a los 115 dB puede ser "sumamente perjudicial" para los oídos, y no se deberían subestimar ni siquiera esos fuegos artificiales de mano que disparan bombas de estruendo a gran altura. Así lo prueban las mediciones de la intensidad del ruido de los artículos más utilizados que acaba de realizar el ingeniero Horacio Cristiani, director general de la MAH.
Los resultados demuestran que los valores pueden superar la intensidad del sonido que produce el disparo de un arma de fuego a no más de la distancia de un brazo extendido. La explosión de una fogueta de 12 tiros supera los 130 dB, mientras que una bomba de estruendo tiene más de 150 dB, una bomba doble mecha alcanza unos 140 dB y el mortero, 145 dB.
"En el consultorio, es frecuente que los pacientes recuerden el comienzo de su sordera y lo asocien con el estallido de un petardo en las fiestas de un fin de año -comentó la doctora Ledesma-. Esto no es de extrañar si consideramos el ruido estridente que provoca la explosión de esos artículos."
La medición se hizo a 1 metro de distancia, con lo que la primera recomendación, señaló Cristiani, sería que "para prevenir los riesgos auditivos y todos los demás, lo mejor es alejarse de la explosión, porque a medida que se duplica la distancia la intensidad diminuye 6 dB". A diferencia del ruido laboral continuo, por ejemplo, que no debe superar los 85-90 dB, estas explosiones son ruidos cortos y de gran intensidad.
"El daño es inmediato, por lo que no se aplica ese umbral para las 8 horas de exposición continua, sino los 115 dB para un ruido impulsivo", precisó Cristiani. Por eso, una recomendación importante es que las personas que usan audífonos los apaguen, para no multiplicar el ruido.
En cuanto a las quemaduras, la causa más común en los más chiquitos son las chispas de las estrellitas. En cambio, ya más cerca de los 10 años, las lesiones son más graves. "Usan pirotecnia de más potencia y más padres de lo pensado los dejan usarla libremente -dijo Menvielle-. Y a esa edad el problema es la curiosidad, cuando la reacción motora aún no está totalmente desarrollada y tardan en reaccionar al estruendo."
Según la AACM, 6 de cada 10 lesiones por pirotecnia son quemaduras, seguidas de contusiones y laceraciones. "Las heridas son tan graves que hasta pueden llegar a los huesos o causar la pérdida de una mano o de uno o varios dedos", dijo Menvielle, también de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología.

sábado, 23 de enero de 2010

Los Cuentos de Pelusa

Los invito a un nuevo LINK de Con tal que sea sanito, en http://www.loscuentosdepelusa.blogspot.com/ , donde las madres, abuelas, maestras, tías, madrinas, etc. podrán encontrar muy lindos cuentos infantiles educativos llenos de poesía para leer a los más chiquitos durante las tardes de verano en las siestas o antes de ponerlos a dormir a la noche. Su autora, la Dra. Gladys Mendez, los ha cedido amablemente para compartirlos con toda la comunidad de la audición, a ella nuestro agradecimiento y felicitaciones por tan buena iniciativa y creatividad.

jueves, 14 de enero de 2010

Irse a la cama más temprano protege a los adolescentes y los hace menos propensos a sufrir depresión y experimentar pensamientos suicidas

FUENTE: SLEEP. 2010 ENE;33(1):97-106.
[noticias] [5/1/2010]
Resumen
[texto completo en inglés] [traducir]
Un nuevo estudio estadounidense señala que los adolescentes que se acostaban pronto a dormir gozan de mejor salud mental y no se deprimen en comparación con los trasnochadores. Así lo evidencia James Gangwish, de la Universidad de Columbia en Nueva York (EEUU), y su equipo tras llevar a cabo una investigación con 15.659 adolescentes y sus padres.
Los científicos constataron así que un 54% de los menores se acostaba a las 10:00 de la noche a lo largo de la semana, mientras que un 21% lo hacía a las 11:00 y hasta un 25% a medianoche o más tarde. Aquéllos que 'seguían el ejemplo' de sus padres y eran más trasnochadores [se iban a la cama a medianoche] tenían un 24% más de riesgo de sufrir depresión y un 20% más de posibilidades de tener ideación suicida que los que se acostaban temprano [a las 10:00]. Unas probabilidades que se disparaban hasta el 71% y el 48%, respectivamente, en los menores que admitían reposar una media de tan sólo cinco horas al día o menos. Ambas relaciones pudieron establecer tras analizar los patrones del sueño de los menores y comprobar, asimismo, qué participantes tenían depresión [un 7%] y cuántos confesaron haber pensando en quitarse la vida [un 13%] en algún momento durante los últimos 12 meses previos a la realización del estudio. El jefe del estudio, el doctor James Gangwisch, indicó que aunque era posible que a los jóvenes con depresión les costara dormir, el hecho de que el establecimiento de horarios de sueño por parte de los padres estaba vinculado a la depresión, sugiere que la falta de sueño de alguna forma respalda el desarrollo de la condición. Gangwish señaló que la falta de sueño podría afectar las respuestas emocionales del cerebro y conducir a la melancolía que a su vez, entorpece la habilidad para hacer frente al estrés cotidiano. Lo más adecuado sería, por tanto, que los padres predicaran con el ejemplo, y se acostaran pronto. "Nuestros datos sugieren que el hecho de que ellos no trasnochen puede proteger a sus hijos de una depresión y de la ideación suicida. Son necesarias por tanto intervenciones que ayudan a establecer una buena higiene del sueño de toda la familia podrían servir como medidas preventivas primarias contra la patología mental mencionada".
Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: www.journalsleep.org/default.aspx
Publicado el: 05 de enero de 2010

Inquietud por chicos que se tajean la piel

Es una conducta cada vez más frecuente, que esconde conflictos emocionales
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Sábado 9 de enero de 2010 Publicado en edición impresa

Una peligrosa forma de pedir ayuda

Susana Mauer y Noemi May Para LA NACION
"Grité porque me salió mucha sangre. Se me fue la mano, por eso se enteró mi madre... Sólo me corto algunas veces, cuando no puedo más conmigo."
Zoe, de 15 años, empezó a rayarse la piel con la punta de un compás en el colegio. En la consulta psicoterapéutica refiere problemas de relación con sus padres y sus compañeros. Mantuvo ocultas tanto sus lesiones en los brazos como sus comportamientos bulímicos (vomitaba varias veces al día). Sólo se aliviaba por momentos, luego la inundaba el arrepentimiento. Una frustración amorosa fue el desencadenante de ambas expresiones de rechazo de sí misma.
Jugar con el filo de la navaja, como hace Zoe, hoy se ha convertido en una fuente de goce adolescente. Este impactante fenómeno denominado self cutting syndrome (autolesiones en la piel) es una práctica cada vez más frecuente entre los adolescentes, que consiste en rayarse los antebrazos compulsivamente con objetos punzantes, produciendo pequeñas incisiones superficiales, cercanas a las venas.
El contorno de las venas es explorado y tajeado en un acto riesgoso, que pone de relieve la intensidad emocional alterada de ciertos adolescentes. Este acto que requiere de un milimétrico control en la incisión resulta paradójico en relación con el descontrol impulsivo que le da origen. Con una actitud omnipotente, ostentan provocación y minimizan la exposición al peligro.
Escenario del conflicto
El cuerpo está marcado por la cultura como el terreno de operaciones concreto, tangible, de las búsquedas siempre conflictivas que hacen a la adolescencia. Un cuerpo cuya "imagen de perfección" hoy es sólo viable si está intervenido, más precisamente, tallado con bisturí. Ya la temprana adolescencia encarna este discurso, llegando a lastimar al propio cuerpo con gilletes, biromes, cutters , navajas.
Hay una innegable distancia entre escrituras como los grafitis en pupitres escolares o paredes públicas y aquellas que tienen como soporte el cuerpo. A diferencia del tatuaje, cuya imagen se ofrece a la vista o a la lectura en forma más explícita, las cicatrices de las lesiones de piel son fruto de un acto desesperado que esconde un pedido de ayuda.
La sociedad absorbe estos fenómenos con relativa indiferencia. Las tribus urbanas los han incorporado como rasgo de pertenencia. Así, se diluye su connotación patológica.
En la adolescencia, la piel tiene un protagonismo especial en el contacto con los otros. Es a la vez envoltura y presentación de sí, contexto de la seducción, de la sensualidad y de manifestaciones emocionales. Por otra parte, los límites y su transgresión resultan ser un foco de alta tensión en los vínculos parento-filiales. Si los contornos generacionales entre adultos y adolescentes se homologan, se entorpece el trabajo adolescente de conquista gradual de su autonomía. Y el límite, que en este caso es la piel, se convierte en el escenario del conflicto. En este contexto, la intervención parental constituye un punto de referencia y de confrontación.Y su inhibición, una fuente de posibles complicaciones.
El abordaje terapéutico se propone rescatar este fenómeno que transcurre en la piel, en el límite de lo psíquico y de lo social, para volverlo accesible al trabajo de elaboración en lugar de mudo desgarro.
Las autoras son psicoanalistas y escribieron el libro Desvelos de padres e hijos

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Felíz Navidad!!!!

Que los Niñ@s por nacer no tengan que salvar al mundo!

Que los Niñ@s por nacer hereden un mundo mejor!

Esto depende de todos nosotros!

lunes, 21 de diciembre de 2009

“¡Vos no me hacés caso!”

PARA UNA “REFUNDACION DE LA AUTORIDAD”
Tomando los casos de la escuela y de la familia, y a partir de la crítica de “los resultados frustros y los mutuos reproches”, el autor sostiene una noción de autoridad que la aproxime a la construcción de un vínculo centrado en la admiración, antes que en una “razón de fuerza”.
Por Claudio Jonas *
“Los hombres se atreven más a ofender al que se hace amar, que al que se hace temer, al paso que el miedo a la autoridad política se mantiene siempre con el miedo al castigo inmediato, que no abandona nunca a los hombres.”
Nicolás Maquiavelo,El príncipe, 1513.

La escuela y la familia parecen haber llegado a un acuerdo en que ambas son las responsables de transmitir criterios sobre autoridad. También parecen confiar en que la sola enunciación, más o menos vehemente, instaura un molde que luego se irá llenando progresiva y coherentemente.
Sin embargo, a juzgar por los resultados frustros y los mutuos reproches, es razonable pensar que no todo está tan claro como dicen, o no es tan fácil su aplicación.
Un padre siente que tiene autoridad cuando sus hijos “le hacen caso”, cuando le obedecen; un docente puede llegar a convencerse de que tiene autoridad cuando sus alumnos siguen sus consignas sin cuestionamientos, sin interrupciones, sin distracciones; un directivo suele estar conforme y convencido de que ejerce una adecuada autoridad en la medida en que en su institución se aceptan sus directivas sin cuestionamientos; algún funcionario puede estar persuadido de que su autoridad se expresa en toda su potencialidad allí donde se cumplen sus órdenes.
Para algunos, “el poder”, las leyes, las normas y, sobre todo, las autoridades no deberían cuestionarse, lo cual es totalmente falaz: tanto las autoridades como las normas y las leyes han sido, casi siempre, el resultado de enfrentamientos más o menos violentos. Allí donde una tribu triunfó sobre otra o un país sobre otro las normas cambiaron: los vencedores impusieron sus leyes, sus normas, sus criterios y los sostuvieron a través de las autoridades que designaron. Es paradójico que en las escuelas, al mismo tiempo que se enfoca y reivindica una sucesión de hechos históricos en contra de las autoridades vigentes –algunos, indiscutiblemente violentos–, se quiera imponer la idea del statu quo.
Al mismo tiempo –y sin proponérselo– instalaron la idea de que ++las transformaciones (y las autoridades) dependen casi exclusivamente de la fuerza y, consecuentemente, realimentan la convicción de que hoy los atributos logrados por la fuerza los tiene un sector y mañana, cambiadas las relaciones de fuerza, los tendrá otro, y así sucesivamente.
Cuando un chico crece inmerso en estos criterios, es fácil que se haga a la idea de que en su relación con los mayores, su rol o su función sean bailar al compás de la música que tocan los mayores; primero en su casa, luego en la escuela y en su barrio, finalmente en el trabajo; la mayoría de las veces al redoble de “las obligaciones y las responsabilidades”.
El más fuerte –por contextura o porque tiene las armas o los instrumentos para hacer valer o imponer sus puntos de vista– es el que posee la autoridad, y esto, nos guste o no, en general tiene pésimas consecuencias. No solamente los pueblos conquistados, los líderes desplazados y los ejércitos vencidos masticarán la amargura de la derrota –con la convicción de que la próxima batalla puede ser la oportunidad para recuperar el lugar perdido–: también los jóvenes y los más chicos van incorporando esta creencia de que el más fuerte tiene derecho a imponerle sus caprichos al más débil. Se reinicia así el ciclo en el que el débil debe, a su vez, esperar el momento de la revancha.
Uno de los motivos de la violencia es la lógica consecuencia de estos criterios de autoridad y poder. La reacción a la coerción suele ser violenta. Esto no supone que la reacción deba ser directa e inmediata: a veces se desplaza y aparece en otros ámbitos; otras veces se demora en el tiempo y, en algunas ocasiones, en lugar de expresarse hacia otros, se orienta contra la propia persona.
Aunque no abundan las definiciones, los esfuerzos a los que se recurre revelan inmediatamente los criterios que se suponen definitorios de la autoridad: ejercer fuerza, imposiciones o prohibiciones desde un sector que ordena hacia otro que es el destinado a practicar esas acciones o a vivir de acuerdo con esos criterios que emanan autoridad y proceden de la autoridad. Para lo que se considera tradicionalmente “autoridad”, la obediencia es esperada como la confirmación de su existencia.
Ese es, a mi juicio, el déficit que se arrastra: hay una definición implícita, que no ha sido revisada ni actualizada ni mucho menos fundamentada, por la cual los argumentos esgrimidos resultan viciados de incoherencia e ineficacia. Y, revisando las acciones a las que se apela, resalta un supuesto –que no comparto– sobre qué es la autoridad y cómo se la impone.
La instalación de este debate es imperiosa. La escuela lo necesita y se lo merece. Porque en muchos casos se puede observar la coexistencia de criterios contrarios y excluyentes, en los que están involucrados desde los funcionarios con cargos más altos hasta el docente de aula. Cada uno, en su ámbito de competencia o de trabajo, ejerce y transmite “su” criterio de autoridad.
Todos los adultos hemos conocido docentes esmerados, pero francamente inseguros, tratando de convalidar con nuestro silencio un ilusorio lugar de omnisapiencia o de pastor indiscutible de buenas costumbres.
Que un chico imagine que los adultos lo saben todo es esperable. Es comprensible que los adultos vivencien complacidos esta admiración infantil. Que este vínculo se aproveche para desalentar el pensamiento crítico de las nuevas generaciones, si bien es comprensible y esperable, no resulta necesario y es francamente perjudicial. La insistencia porfiada por este camino no hace otra cosa que desanimar la participación activa, para mudarse en un tractor de voluntades apáticas. ¿Es posible imaginar un soporífero más efectivo y más peligroso para la construcción de la inteligencia?
Entonces, ¿habría que abandonar la idea de imponer autoridad?
Si entendemos autoridad por su etimología, nos sorprenderá encontrarla mucho más cerca de: autor, alguien capaz de criar, generar o transmitir algo nuevo o ignorado por nosotros. Esto sitúa a la autoridad mucho más próxima a la construcción de un vínculo –cuya cualidad principal es la admiración– que a una razón de fuerza o de imposición.
Imaginémonos que alguien descubra algún elemento que pudiera mejorar en algún aspecto nuestra calidad de vida: ya fuera en el área de la salud, la política, la ecología o la comunicación. Ese innovador se convertiría de hecho en autor: autor de un cambio. A su vez, su posibilidad de difundir, acompañar u orientar a otros lo transforma en alguien con autoridad. Está autorizado por sus conocimientos.
Sólo así es pertinente refundar el concepto de autoridad como una función necesaria, útil para el conjunto de la sociedad, tanto para el que la ejerce como para los que se la confieren.
Volviendo a la preocupación que parece ser motivo valedero de desvelo: ¿no sería anárquico postular que la autoridad se independice de la fuerza? La respuesta es afirmativa cuando las ideas y la práctica de la autoridad quedan ligadas a la idea del poder emanado de la fuerza. Pero por qué juzgar anárquica una redefinición del concepto y de la práctica de la autoridad que se reconoce, se realimenta y se sostiene en su verdadero y concreto accionar por el bien común. Redefinición que, además, interpela, tanto al que ejerce o pretende ejercer un lugar de autoridad, como al que está en la posición de reconocerlo en tal lugar de autoridad.
Así, la autoridad ya no sería pura formalidad ni descalificaría a una de las partes; desvalorizaría la pretensión de los violentos y la de quienes se creen con derechos adquiridos –familiares, raciales, religiosos, culturales, económicos, y, sobre todo, situaría los esfuerzos en una dimensión más cercana al amor que a la violencia.
* Psicoanalista. Director de Moebius Transformaciones Educativas.
Pág 12 18.12.09

jueves, 17 de diciembre de 2009

ADHD, un nombre para la falla de la función de inhibición

15 DE DICIEMBRE DE 2009 ENTRE DIAGÓSTICOS Y SÍNTOMAS
En la actualidad el trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad, forma parte del discurso corriente. Entre lo cultural y lo subjetivo, ¿qué es lo nuevo en el ADHD y cómo se ha extendido tanto?
Por Mónica V. Prandi
Hubo un momento en que se creía que el déficit de atención concernía a una falla del niño en su posibilidad de aprendizaje, entonces la misma escuela trataba de poner remedio dentro de su propio campo. Hoy estamos ante una nueva forma de concebir lo que otrora fuera un síntoma escolar, ya no es un síntoma a nivel del aprendizaje sino que recae sobre el cuerpo del niños y la forma de tratarlo incumbe al campo de la psiquiatría.Este pasaje de campos implica un cambio semántico ya que ahora se nombra al déficit de atención, con o sin hiperactividad, como un trastorno. Cuando se lo llamaba fracaso al menos se indicaba una mínima operación que señalaba la distancia entre el ideal y lo que no se ajustaba a él, decir sobre el fracaso escolar de un niño era un intento de denunciar que algo allí no funcionaba (M. Prandi y otros, El fracaso Escolar en el discurso analítico, Sexuación y otras investigaciones, Editado por Pequeño Hans /Tres Almenas.).
El nominalismo actual hace del ADHD una sigla muda que no dice ya ningún fracaso sino tan solo que ha de medicarse.
También terminó el tiempo donde dialogaban los diferentes discursos que podrían tener algún saber al respecto de este síntoma, ahora la terapia se centra en la farmacología. Los psicólogos, psicopedagogos y psicoanalistas recibimos en nuestras consultas niños que ya llegan medicados. Una de las formas en que ahora queda prometido el bienestar es diagnosticando lo que no anda, como trastornos. El malestar se reduce a una pura descripción que soslaya la interrogación subjetiva y da consistencia a una ilusión que hace pareja con la medicación. El trastorno sitúa una desviación pero sin interrogar lo que anima dicho desvío (M. Prandi, La alfabetización en psicoanálisis, algunas consideraciones sobre el ADHD, Grama ediciones).
Podríamos decir que el déficit de atención está en el tratamiento que se le otorga a este trastorno, ya que a no parece despertar curiosidad que estos diagnósticos crezcan en número y en edades.La edad del diagnostico de ADHD incluye desde niños muy pequeños hasta adultos. Los burn out que ocurren en las situaciones laborales, las peleas en el marco de una relación de pareja suelen comenzar a atribuirse a un ADHD no diagnosticado tempranamente. Muchos problemas de impulsividad que se dan en la vida adulta comienzan entonces a orientarse por el diagnostico de este trastorno y en consecuencia no hay nada más que interrogar.Es de notar que este modo de funcionamiento, no es sin consecuencias. Por un lado se reduce la dimensión subjetiva al cuerpo, ya que se considera –aunque todavía no ha sido posible saberlo a ciencia cierta -que el trastorno responde a cierto desorden del funcionamiento cerebral y la droga es el camino de resolución. Una segunda consecuencia se ubica a nivel de la responsabilidad, ya que si no hay sujeto no hay quien pueda tomar responsabilidad en lo que sucede. Y por último creo que el sistema mismo se ha visto obligado a tomar a su cargo el intento de reintroducir algo de esta dimensión subjetiva que se aplana, y lo realiza por la vía del sujeto del derecho. El discurso jurídico toma lugar para velar por el derecho de las personas a tener lugar en la vida civil y laboral, a no quedar discriminados por portar este trastorno. Sin embargo, hay que señalar que el campo de la victimización dispara la ley, pero sigue dejando latente al sujeto del inconsciente. Los Civil Rigths toman presencia para tratar de ajustar lo que no marcha en cada quien, a la estructura social.Es una mueca de la realidad contemporánea que se solidariza con la cultura de la victimización. Las victimas del ADHD van en camino de conquistar cada vez mas dispensas como sujetos del derecho civil pero, en una escala invertida a lo que abandonan como sujetos del inconsciente.
El medicamento un objeto del que se dispone en el mercado, tiene presencia para ser solicitado. Las drogas que se usan para tratar los trastornos de la atención e hiperactividad se promocionan por los medios de comunicación masivos y colaboran al inter-juego en que, por un lado el discurso científico prescribe medicación y por otro, los sujetos contemporáneos piden el milagro de la farmacología que la publicidad ofrece. Hacer pareja con la medicación es la consecuencia inevitable de las actuales administraciones de salud. La demanda está impregnada del rasgo de la inmediatez. Cuando se abre la hiancia que presentifica la dimensión de la causa, emerge la angustia y ella es tramitada de manera urgente. Para ello viene muy al punto la “magia”de la medicación bajo sus ropajes de eficacia a corto plazo. Quizás podemos decir, que es la maniobra posmoderna por la que se rebaja el deseo a la demanda. La hiperactividad es un síntoma permite encontrar una salida por la vía motora, no espera. Por la anulación del tiempo entre la causa y el efecto el sujeto se precipita en la urgencia. Ofrecer una píldora como respuesta al trastorno, sostiene la misma lógica. Valiéndonos de las categorías del psicoanálisis podemos decir que se hace un uso contemporáneo de la demanda, que no respeta la operación de reflexión. La medicación es el objeto que obtura la hiancia que revela la división que causa al sujeto. Su efecto inmediato acalla el síntoma de la hiperactividad o el déficit de atención a la vez que nos pone a riesgo de suprimir la instancia de la pregunta subjetiva.
Cuando se nomina con hiperactividad se sostiene la idea de que hay algo en la actividad del niño que es excesivo e inútil. Lacan en los años 70, en La tercera, afirmaba que el síntoma viene de lo real y revela un goce inútil. El síntoma en tanto real es lo que no marcha para cada uno, es la singular manera de fallar, lo que a cada uno le impide circular por las vías comunes lo que no encaja con lo que se espera según los ideales de cada momento histórico.
Los ideales de nuestro tiempo empujan a creer que los hombres, las mujeres y los niños deben marchar por las vías de la producción, sin embargo los síntomas se ponen en cruz con ese imperativo. El ADHD surge revelando una imposibilidad de producir que se estrella contra los ideales de la época. Por otra parte entonces, cómo medir lo hiper? ¿Cuándo ese quantum se determina cómo excesivo?El movimiento es consustancial al tiempo de la niñez, su necesidad de jugar y la curiosidad infantil inquieta y desplaza a los chicos constantemente. Sin embargo la infancia de hoy se inscribe en un contexto donde no se le hace lugar al movimiento del niño. Un ejemplo de ello son los colegios norteamericanos, que en su mayoría no tienen recreo. Es en este contexto que muchos de los casos diagnosticados como hiperactividad, pueden repensarse a la luz de la actividad como un signo vital del sujeto. Pero, también es cierto que mas allá de los abusos diagnósticos, hay niños que tienen una particular relación al movimiento. Se trata de de chicos que tienen dificultad o imposibilidad para suspender la descarga motora, sus motricidad no se orienta hacia un objeto en particular y además suelen, responder con acciones inadecuadas para el contexto.La descarga motriz es un desorden del movimiento que no da indicios de aliviar sino que necesita repetirse al infinito y en este movimiento el cuerpo del niño queda tomado en un cortocircuito pulsional. Algo no se tramita adecuadamente, hay un goce que no se contabiliza en el inconsciente y deja al cuerpo atrapado en movimientos inadecuados, excesivos.Tal como ya ha sido planteado en un trabajo anterior (M. Prandi, La Alfabetización en Psicoanálisis, algunas consideraciones sobre el ADHD, Psicoanálisis con niños, Grama Ediciones, Buenos Aires), queda preciosamente indicando en la lectura que Lacan hace de Freud que, la presión de lo que hay que reprimir en la sexualidad, para mantener el principio del placer –la libido- permite el progreso del aparato mental y por ejemplo la instauración en el aparato de la posibilidad de carga que llamamos Aufmerksamkeit, posibilidad de atención.Lo que no se constituye en este proceso no permite que los objetos de la realidad sean investidos adecuadamente y enlazados sino que funcionan aislados, de a uno y anulándose la dimensión temporal y espacial que deja al movimiento carente de sentido, ya que no viene de ningún pasado ni se dirigiéndose a ningún punto por delante. Es una falla en la constitución del yo que emerge como inhibición, manifestándose en el actino out y también en el pasaje al acto. Cuando el yo queda impedido para alimentar catexias intencionales se favorece la dispersión, sea para llevar a cabo el curso del pensamiento, sea para encausar la acción.Falla una operación que anuda la estructura. La inhibición a nivel del yo expande el territorio de la defensa, no el de la represión y sus efectos de retorno. El decaimiento del Padre en nuestros días no favorece la constitución del síntoma y favorece la proliferación de lo imaginario. Lacan en RSI, sitúa que la expansión del imaginario si de inhibición se trata, es lo que se define como simbólicamente imaginario. Sin embargo, también agrega, que la inhibición es una función que en alguna parte ¨…se detiene de entrometerse, de inmiscuirse en una figura que es figura de agujero, de agujero de lo simbólico. ¨Si la inhibición como función que detiene el movimiento no se lleva a cabo habrá una falla que produce el goce de la inhibición.Estas afirmaciones también releen los primeros modelos freudianos que nos sirvieron para saber que es por la insensibilidad periódica del sistema perceptor que se accede a la realidad, es decir que no hay un acceso al mundo sino filtrado por una discontinuidad. Esta operación de corte, permite acceder a una representación de tiempo, que ya no es inmediatez ni continúo.La función de la inhibición es un hecho de lenguaje que hace intervalo, será operando sobre el continuo de lalangue, lo que ya esta allí, para que el sujeto se apropie del lenguaje, o lo que también podemos decir bajo la forma de que se pueda acceder al discurso.
La función de la inhibición detiene el fluir de todos los sonidos y sentidos que se imponen en forma masiva, sustrae de ese todo algo para introducir lo parcial. Lacan en L’Insu, ubica a la inhibición como lo simbólicamente imaginario, cuestión que no deja a la cuerda real en el buen lugar. Si se envuelven lo imaginario y lo simbólico, no hay agujero de la cuerda real que deje calzar el nudo.
Será necesario rescribir el agujero de la cuerda real para que no se contraiga la función simbólica a lo univoco, o a la a la metonimia infinita de la palabra que no se constituye en dicho. Y será también disponiendo de la letra que escriba ese agujero en la cuerda real, que la función del Imaginario haga consistencia y que no quede también el cuerpo, lanzado al movimiento continuo.

Trabajo publicado en ¨DDA, ADD, ADHD, como ustedes quieran¨, Editorial Grama, Buenos Aires, Argentina.
Monica Prandi. M.S.Lic.Mental Health Counselor, Psicoanalita, Miami. Directora de la revista Letra Urbana…al borde del olvido.

Ponerse a dieta de 'tele' ayuda a no engordar

Pequeños cambios en el comportamiento son más eficaces a largo plazo. Aumentar la actividad e ingerir 100 calorías menos al día evitaría la obesidad.
Ponerse a dieta de 'tele' ayuda a no engordarPequeños cambios en el comportamiento son más eficaces a largo plazo. Aumentar la actividad e ingerir 100 calorías menos al día evitaría la obesidad.
15 DIC 09 Es la 3° actividad después del sueño y el trabajo

NURIA BAENA / (Foto: El Mundo)

Ni dietas draconianas ni ejercicio extenuante: reducir el tiempo frente a la televisión a la mitad podría ser la solución para evitar la epidemia de obesidad que nos acecha, tal y como defiende un artículo publicado en la revista 'Archives of Internal Medicine'.
Los adultos estadounidenses consumen una media de cinco horas de televisión al día, mientras que en España la vemos cuatro horas diarias, lo que quiere decir que pasamos unos 60 días al año frente a la pequeña pantalla. Se trata de la tercera actividad a la que más tiempo dedicamos después del sueño y el trabajo.
Recientes estudios han comenzado a relacionar la televisión (un pasatiempo sedentario que consume menos calorías que leer, escribir o hablar por teléfono) con el preocupante sobrepeso que amenaza la salud de las sociedades desarrolladas, asociándola con trastornos como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Estas investigaciones también han sugerido que pasar menos tiempo frente a la pequeña pantalla no sólo fomentaría la práctica de otras actividades que requieren un mayor consumo de energía, sino que también serviría para luchar contra el insomnio, dolencia que también se asocia a la obesidad.
Ante la contundencia de estos datos, un equipo de la Universidad de Vermont-Burlington (EEUU), dirigido por la doctora Jennifer J. Otten, llevó a cabo un estudio con 36 adultos, cuyos índices de masa corporal se situaban entre 25 y 50 (en 25 comienza el sobrepeso, en 30 la obesidad y en 40 la obesidad mórbida) y declaraban ver la televisión una media de tres horas al día.
Veinte de los participantes pasaron a formar parte del grupo de intervención, colocándose en sus televisores un dispositivo que reduciría el tiempo de consumo semanal de televisión habitual a la mitad. Una vez gastado ese tiempo el aparato se desconectaba y no volvía a funcionar hasta la semana siguiente. Por otro lado, las 16 personas restantes formaron un grupo de control en el que tiempo de televisión no estaba limitado. Durante los 21 días que duró esta etapa los individuos de ambos equipos portaron un brazalete para medir su actividad física y consumo de calorías, al tiempo que realizaban un informe acerca de los alimentos que ingerían.
Los científicos observaron que el grupo que sólo podía ver la mitad de televisión de lo habitual quemó 119 calorías más que en la fase de observación, mientras que el grupo de control gastó 95 calorías menos que en la primera parte del experimento. Por lo tanto, el saldo energético (la diferencia entre calorías ingeridas y gastadas) fue negativo en el caso de quienes sólo podían ver la mitad de televisión, ya que recibieron diariamente 244 calorías menos de las que quemaron, lo que concluyó en una pérdida de peso de unos 600 gramos pasadas las tres semanas. Sin embargo, este saldo fue positivo en el caso del que vieron la tele por tiempo ilimitado, ya que ingirieron 57 calorías más al día de las gastadas.
"Un reciente estudio defiende pequeños cambios en el comportamiento como un método más sostenible a largo plazo para ayudar a tratar la epidemia de obesidad" escriben los autores. "Se ha estimado que combinar un incremento del gasto de energía con una disminución en la ingesta de tan sólo 100 calorías al día podría prevenir la ganancia de peso gradual observada en la mayoría de la población", explican.
Por otra parte, trabajos previos realizados con niños habían demostrado que al acortar el tiempo que los pequeños pasan frente a la pantalla se reducía la cantidad de calorías consumidas, ya que los chavales comen más si están frente al televisor, pero no aumentaban las calorías gastadas, lo que permite suponer que, aunque se produce un cambio similar en el saldo de energía quemada e ingerida el mecanismo por el que se produce es distinto entre niños y mayores.
"Esto sugiere que los adultos podrían diferir de los niños en la forma de responder a la reducción de comportamientos sedentarios", matizan los investigadores. "Por lo que sabemos, este es el primer estudio que mide los efectos de una intervención de reducción del tiempo de televisión en adultos. Recortar el consumo de televisión debe ser estudiado más adelante como método para disminuir y prevenir la obesidad en adultos", concluyen .